Profesores que siguen presentes en nuestra memoria
A lo largo de la historia del Colegio Notre Dame, muchos profesores marcaron profundamente nuestras vidas con su vocación, alegría y ejemplo. Aunque algunos de ellos ya no estén físicamente con nosotros, su legado permanece vivo en cada recuerdo, enseñanza y gesto de cariño que compartieron.
Esta sección nace como un homenaje para agradecerles y mantener viva su memoria. A través de los testimonios de sus familias, amigos y exalumnos, queremos recordar su paso por el Colegio, su influencia en nuestra formación y el espíritu notredámico que supieron transmitir con generosidad.
Si eres familiar o cercano de algún exprofesor(a) que dejó una huella en nuestra comunidad, te invitamos a compartir su historia con nosotros y así seguir honrando su vida y su aporte a nuestra historia.
Nació en Constitución el 15 de septiembre de 1944 y falleció en Valparaíso el 14 de diciembre de 2020.
Profesor de Francés titulado en la Universidad Católica, músico, acordeonista y educador, su vida estuvo profundamente ligada a la música, al Scoutismo y al Colegio Notre Dame, institución a la que se integró en 1969 y en la que desarrolló una trayectoria de más de 40 años, con una pausa entre 1996 y 1997.
De gran inquietud musical, en 1968 fue uno de los fundadores del conjunto Chamal, agrupación dedicada a la investigación, interpretación y proyección del folclor de Chiloé. Jorge fue acordeonista y también director del conjunto, que desarrolló una extensa trayectoria dentro de la música tradicional chilena.
En el Notre Dame fue profesor de Francés, Profesor Jefe de II Medio durante más de 25 años y Jefe de la Tropa Scout de la Montagne. Tuvo además un papel especialmente importante en el desarrollo del canto, la danza y la expresión Scout, ámbitos que marcaron profundamente su forma de educar y su relación con generaciones de alumnos.
Su llegada al Colegio estuvo estrechamente ligada al Padre Roberto Polain, a quien había conocido en la Escuela de Pedagogía de la Universidad Católica. El propio Jorge recordaba así aquel encuentro:
"Conocí al Padre Polain en la escuela de pedagogía de la Universidad Católica, específicamente en el Departamento de Francés, donde nos hacía literatura francesa. Un día le pregunté si tenía canciones o música francesa, me respondió que sí y que nos pusiéramos de acuerdo para verlo en su colegio, el que yo aún no conocía. Poco tiempo después, mi compañero Pablo Catalán, me cuenta que pronto se iría a Francia con una beca y que necesitaba quien lo reemplazara en su lugar de trabajo, un colegio muy especial que me gustaría mucho.
Ahí comenzó mi suerte y mi alegría. Pablo, exalumno del Notre Dame, me propuso trabajar con un maestro en educación: el padre Roberto Polain, quien al llegar al colegio me dijo dos cosas:
—Bueno, ya ves, ahora tendremos tiempo de revisar muchas canciones (...)
—Lo segundo fue: ‘Migue [pronunciación afrancesada de mire]. Migue, el Notre Dame será para ti un infierno o un paraíso. Así tal cual. Sin alternativas’.
Por suerte para mí fue un paraíso."
La música fue también uno de los puentes que estableció con sus alumnos. Entre ellos estuvo Eduardo Peralta, quien posteriormente desarrollaría una destacada trayectoria como cantautor. En 1991, Jorge acompañó a Eduardo Peralta en el XXXII Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, donde interpretaron Resfalosa del Canillita en la Competencia Folclórica. En aquella presentación participó también Nicodemus Farías, exprofesor del Notre Dame y acordeonista, como director musical.
Entre 1996 y 1997, su larga trayectoria en el Notre Dame tuvo una curiosa pausa. Durante esos dos años estuvo en Coyhaique, participando en un proyecto que todavía estamos tratando de reconstruir con precisión. Qué fue exactamente a hacer allá es, por el momento, uno de los pequeños misterios de esta historia.
Poco después de su regreso participó en el 19º Jamboree Scout Mundial, realizado en Picarquín entre diciembre de 1998 y enero de 1999. Junto a un equipo de jóvenes del Notre Dame y alumnas de otro colegio, Jorge formó parte del equipo de animación y expresión, participando tanto en el escenario principal como en los escenarios de los distintos sectores y llevando cantos, danzas y animación a Scouts provenientes de todo el mundo.
Su acordeón quedó también como parte del patrimonio musical del Colegio. En 2002 se realizó un registro de canciones del Notre Dame interpretadas por Jorge en acordeón, posteriormente remasterizado en homenaje a Germán Aburto, Jorge Orellana y Nicodemus Farías, por su permanente aporte a la creación e interpretación de la música vinculada a la mística y alegría del Colegio.
En sus últimos años en el Colegio realizó además un Taller de Expresión con Koalas, manteniendo hasta el final esa relación entre educación, música, expresión y vida Scout que había acompañado toda su trayectoria.
Testimonio de su señora, Mirta
Toda la entrega, su compromiso, su acción y dedicación permanente y significativa con el querido Colegio Notre Dame solo habla de su amor incondicional, yo diría su primer amor, expresado en su admiración, respeto y estima hacia el Padre Polain, la comunidad escolar, queridos profesores colegas, especialmente los que ya lo acompañan allá en su otra dimensión, y tantos y tantos alumnos.
Fue una trayectoria de más de 40 años, de esas personas como pocas, que vibran, son apasionadas y felices realizando su labor.
El Colegio Notre Dame siempre presente en sus conversaciones: las jornadas diarias, actividades, encuentros y celebraciones, campamentos, viajes de estudio y de intercambio, pero, por sobre todo, sentir y vivir agradecido de ser parte de la gran familia Notredamina.
Mirta
Testimonio de su hija, Sol
Jorge fue un regalo de Dios como padre. Cada día, de regreso del Notre Dame, tocaba el acordeón para sus hijos y nosotros nos disfrazábamos y bailábamos; así llegaba la noche en casa de Jorge.
Un ser muy sensible y que amaba a su familia. Le encantaba contarnos del Notre y sus alumnos, amigos, profesores.
Recuerdo esas tardes haciendo las antiguas papeletas de colores y muy concentrado en escribir algo especial para cada uno de sus alumnos.
Alegre, chistoso, amoroso, amaba las conversaciones, siempre nos inspiraba a nuestros proyectos. Amaba el agua, el mar y el río Maule y Constitución.
Ahí tuvo una bella infancia. Siempre nos contaba historias maravillosas, como cuando chico vio a los franceses de la Tahití Nui construir la balsa, y se quería ir con ellos. Desde ahí decidió aprender el idioma francés. Historias con el Padre Polain, a quien quería como un padre, porque Jorge perdió a su padre joven.
Siempre tocó y animó en Navidades, 18 de septiembre, en las comunidades en donde vivió. Todos lo queremos y recordamos mucho.
Yo diría que su última enseñanza importante que me transmitió fue que hay que relajarse, no tomarse la vida con gravedad.
Con mucho amor,
Sol
15 de septiembre de 2026
Nació el 14 de mayo de 1939. Hijo de Ulises Aburto y de doña Catherine Spitzer.
Estudió en el Colegio San Ignacio, destacándose como jefe de la patrulla Tigres y como campeón nacional de atletismo por varios años. Ingresa a la Compañía de Jesús en 1957 y permanece en ella hasta 1960.
En el año 1961 comienza sus estudios de Pedagogía en Castellano en la Universidad Católica, titulándose en 1968 al aprobar su tesis "Pedagogía de la Expresión y la Palabra".
Desde su ingreso al Notre Dame, en el año 1962, Germán es conocido por vastos sectores del país por sus aportes al campo de la expresión y animación de jornadas y campamentos.
Sus melodías y canciones son cantadas por jóvenes y adultos, destacándose "El Sueño del Rancho", que narra las vivencias de la casa del Maule, en donde el Padre Roberto Polain pasaba sus vacaciones con profesores, padres y muchachos que compartían la amistad, la oración, la pesca y la alegría de vivir.
Junto a su esposa Pilar Guzmán tienen dos hijas: Marcela y Verónica, quien acompaña, sueña y vibra con cada una de sus hazañas quijotescas inolvidables, de crecimiento y amor.
Dio vida a inolvidables obras de teatro, junto a la expresión que él creara.
Viaja a Uruguay representando al Scoutismo chileno como Jefe Scout Nacional, en un gesto de hermandad y compromiso.
En el año 1980, el Cardenal Raúl Silva Henríquez le da la misión de crear, junto a un grupo de profesores de la U.C., un colegio en la comuna de Conchalí, donde él plasma "La Gran Aventura Educativa", proyecto centrado en la persona, donde la metodología Scout quedara impresa en todas las acciones escolares, dándole vida a la expresión creativa y veraz.
Allí nace su libro del mismo nombre, publicado por Ediciones Paulinas.
Mi padre fue Capitán (rector). Conocía el nombre de todos sus marineros; los esperaba cada día en la puerta del colegio con su acordeón y nuestro loro Horacio en su hombro; los profesores, oficiales de navío; y un vigía que marcaba la ruta de este Barco Educativo, llamado Cristóbal Colón, territorio de Iglesia.
Hoy, con 45 años de vida, navega por los mares del aprendizaje, bajo la estrella de María, a la luz de oficiales de navío que velan por encontrar la felicidad.
Después de una larga y difícil enfermedad, hace dos años, el 27 de mayo de 2023, Germán descansa en los brazos del Padre Dios, dejando un legado que va más allá de las estrellas que desafían mi fugaz valor.
Allí encontró el silencio, que es la inmensa voz de Dios…
Te amamos
Pilar, Vero, Marce.
14 de mayo de 2025
Nació un 29 de diciembre de 1944 y falleció el 3 de enero de 2015.
Formó una gran familia junto a Mirta, papá de Rodrigo (ExAlumno 1988), Jimena, Carola y Álvaro (ExAlumno y Capitán 1998).
En el Notre Dame fue Profesor de Biología y Profesor Jefe, Orientador y Vicerrector por más de 30 años (acompañó a 5 Rectores en este tiempo).
Además del Notre Dame, Enrique trabajó en la creación del Proyecto Educativo del Colegio Carampangue y formó parte del Equipo Directivo del colegio San Marcos.
En docencia universitaria acompañó a profesores en formación de la Universidad Católica de Chile, Sede Villarrica.
En la Pastoral, junto a Mirta, participó haciendo talleres para padres en Santiago y regiones, Directiva de la Pastoral Familiar de Santiago, Preparación de novios para el sacramento del matrimonio, Movimiento de Educadores Cristianos en la Renovación Carismática y en el movimiento Cristianos para un nuevo mundo.
El Notre Dame se convirtió en un segundo hogar para Enrique y su familia. Desde sus primeros años de trabajo en la década del '70, Enrique fue involucrándose principalmente en el área formativa del Colegio: diseñando desde el proyecto educativo hasta jornadas para profesores jefes y estudiantes, padres y apoderados, trabajando por el desarrollo de lo que él llamaba "Un colegio en Pastoral", de la mano del evangelio.
Fue un impulsor de los valores notredámicos, inculcando su sello de desarrollar en los estudiantes la disciplina formativa y la responsabilidad, así como el carácter, la lealtad y fraternidad, creyendo siempre en la alianza "Colegio-Familia" mediante una de nuestras grandes herramientas: la Papeleta, y rescatando con fuerza la labor del Profesor Jefe.
Como orientador, acompañó numerosos procesos formativos de estudiantes. Recordamos con mucho cariño "Desde la Ventana de la Orientación", su columna mensual en el Belle Joie. Dos de sus hijos y un nieto fueron alumnos del colegio, y una de sus hijas trabajó casi 5 años en la Biblioteca.
Te recordamos Enrique por tu tremenda entrega con los alumnos y las familias. Por tu sencillez y calidez con quienes necesitaban más. Te recordamos por tu capacidad de escuchar, de acoger, de aconsejar a tantos y tantas familias, alumnos, papás, mamás, profesores, administrativos. Te recordamos por no querer sobresalir sino que acompañar en bajo perfil, por la reflexión de tus textos y calidez.
¡Gracias Enrique!
3 de enero de 2022